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CategoríaAutomatización y procesos

Siete palabras que la IA no supo leer

Un correo sin un solo error que no podía salir. Por qué el repaso humano hace falta también cuando la IA acierta.

15 octubre 20262 min de lectura

A finales de agosto la IA me preparó un correo para una clienta. Contenido exacto, tono adecuado, todos los datos verificados. El asunto tenía siete palabras: «Lo que necesito de ti esta noche».

No podía salir así. Y no había ni un solo error que corregir.

El correo estaba bien hecho

No hubo alucinación. Ningún dato inventado, ninguna cifra mal copiada, ninguna frase fuera de tono.

Revisado como se suele revisar lo que hace una máquina, buscando fallos, habría aprobado.

El problema era cómo se leía

Cualquier persona ve el doble sentido de ese asunto a la primera. La IA no lo vio.

Y ese correo no lo lee solo ella. Lo lee también su marido.

Lo paré al repasarlo

Lo vi al repasarlo antes de enviarlo, y cambié el asunto por «Datos que me faltan para cerrar hoy».

Ese asunto de siete palabras no llegó a salir.

Revisar no es solo cazar errores

Lo habitual al revisar lo que escribe una IA es buscarle fallos: datos inventados, números que no cuadran, instrucciones que no siguió. Esa revisión hace falta. No es la única.

Hay un plano al que la máquina no llega: el social. Cómo queda quien firma. Qué entiende alguien que no es el destinatario. Qué segunda lectura tiene una frase correcta.

En ese plano la IA puede acertar en todo y aun así dejarte mal.

Por eso reviso también lo que sale bien

Un texto con errores obliga a pararse. Uno impecable invita a enviarlo sin leerlo dos veces.

Y esto no depende de la herramienta. Con la de hoy o con la que venga dentro de dos años, quien responde de lo que sale con tu nombre eres tú.

Una pregunta más en el repaso

Cuando revises un texto que ha escrito la IA, no te preguntes solo si está bien. Pregúntate cómo queda.

Leído por alguien que no es el destinatario. Leído deprisa, con solo el asunto a la vista en la bandeja de entrada. Leído por alguien que no te conoce.

Compruébalo hoy

Busca el último texto redactado con IA que salió de tu empresa hacia un cliente: un correo, un presupuesto, la respuesta a una reclamación.

Léelo como lo leería otra persona de su casa o de su oficina.

Si en algún momento piensas que se puede entender de otra forma, ya sabes que tu revisión no estaba mirando ahí.

La IA acertó en todo. El que firmaba era yo.

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